domingo, 13 de mayo de 2012

Poesía art decó y el borde del precipicio (Nivel II)

Las fronteras del contacto entre países son un hierro al rojo vivo, los últimos recursos energéticos se llevan la plana mayor de los conflictos que estratégicamente se avecinan y se desatan porque faltan ser repartidos.
En este rincón de América al sur, todavía podemos respirar con serenidad, no tenemos el tamaño de las potencias que nos rodean, por tanto la exposición mediática, es sensiblemente menor. No estamos en una lujosa ubicación en la tabla alta del mercado que transcribe exportación/importación, como Brasil; ni tenemos los berretines de hacernos los guapos con potencias –británicas, sea el caso- como lo hace el gobierno argentino, luchando por unas Malvinas que no les pertenecen ni de casualidad[1]. Por si fuera poco, los veteranos de guerra de las Malvinas, pedían reconocimiento al estado de su país. Mientras los grandes de nuestra comunidad sacan pecho y se menean, Uruguay goza de su momento de gloria y juega sus minutos de ganador, de callado. Un gobierno insuflado con viento sur y a favor, de camiseta estirada e inflada, que suma prestigio internacional, producto de un perfil bonachón de su presidente, siempre dispuesto a agachar la cabeza ante los requerimientos de su hermana mayor. Mientras, el uruguayo tipo labura sin cesar y disfruta en cómodas cuotas de la distracción a cualquier escala. Las paredes atestadas de pantallas planas, aire acondicionado splits, y otros sistemas que aseguran la comodidad del mundo privado. Una burbuja, decenas de burbujas, partes de burbujas de una burbuja aún mayor a punto de hacerse polvo.
En este show business, la poesía verdadera camina gastando la suela de sus zapatos añejados en el mejor de los casos. Desde el dolor que significa -a modo personal-, observo a miles de personas satisfaciendo sus necesidades básicas y de las otras. Mientras, me debato entre un estado de carencia por no poder acceder a cosas elementales que aporten tranquilidad, y la firmeza aflorando desde lo más profundo de ocupar mi lugar. Los días pasan creando líneas que conmuevan y aprendiendo el arte de reflexionar con mirada poética y de francotirador. De otra manera, la poesía es una herramienta en desuso, es un arte decorativo que no llama la atención ni provoca gestos suficientemente tentadores para el común de los humanos. Para la coyuntura que nos envuelve, encuentro que hacer poesía es un gesto revolucionario entre tanto montaje, entre tanto conflicto al borde del precipicio.


[1] Acoto, un medio periodístico -No toquen nada- fue invitado a una misiva, constatando que los pocos argentinos que viven allí, no son demasiado integrados a una comunidad expresamente anglosajona.

Camilo Pérez Olivera
Ensayando otra manera de vivir¡!

No hay comentarios:

Publicar un comentario