miércoles, 15 de enero de 2014

La revelación del amor

He visto afuera todas las maneras en que no quiero vivir. He visto corazones almacenando toneladas inagotables de dolor y sufrimiento y muchísimo miedo al amor. En un panorama así, supe temprano que no quedaría otra que seguir mi instinto. Por eso, el sendero que escogí fue el de la confianza, la personal, la propia más que en nada ni en nadie. Antes, décadas atrás, los corazones eran nubarrones atestados de amargura.

Sostener mi viaje en lo extenso de mis años, sostener mis sueños sin ser reconocido, visto y comprendido. Imaginar un mundo bondadoso y nacido que se hace cierto desde los escombros de esta civilización que está cerca de entregar su tiempo. Mirar pantallas del futuro con décadas de anticipación. Ser sensible en demasía a la angustia del prójimo, aprender del dolor y ser parte de las líneas de armas del amor.

Acostumbramos la piel a los juicios de todo el mundo, a que siempre opinen, a que sepan mejor que vos y que yo, lo que es bueno o no para nosotros. Invadimos culturalmente, le faltamos el respeto a todos, incluyendo y empezando por nosotros mismos. Nadie está en mis entrañas ni en las tuyas, hay una forma de sentir y pensar que es única e irrepetible dentro de cada uno.

Aprendí cuando pude a respetar a las personas, a no decirle a lo queridos —los que en definitiva importan íntimamente y sobre los que nuestra opinión tiene peso—lo que deben a hacer. A veces sucede que desde el movimiento y no desde la palabra, es la mejor referencia que podemos dar. El mayor ejemplo y la manera de apoyar a otros, es hacer nuestra tarea desde el lugar en el que vibramos, con entusiasmo. El verbo está para afirmar lo transitado y no al revés. Sin embargo, es sano entender que cuando se afirma con la palabra, sin haberlo caminado, se atrae para sí la intención de lo que se dice, la voluntad de vivir lo que se exclama. Eso se llama rezar.

De manera cada vez más débil, a veces me siento extraño en este lugar, pero ese espacio que se confunde con la rareza se está terminando, está prácticamente agotado. Más cuando el mundo que se muestra tan eficiente, no puede atender las necesidades del alma de todos los que estamos en él. No puedo soportar ni tolerar el amor. Estamos habitando aún, un sistema de alienación en medio de un gran termómetro volcánico pronto a sacar de su interior, las penurias y calamidades en las que aceptamos convivir tanto tiempo. El corazón —esa palabra que amo escribir— no soporta más tanto calvario.

Quedan los restos de los juicios y las críticas antiguas, viejas y desmedidas balbuceando por todos lados, desmoronándose. Les falta aire y vida. Las formas en que nos señalamos unos a otros, las piedras que arrojamos y vuelven expresas a nuestro rostro, se despegan de las entrañas, se escapan de los huesos y de la carne. Ya nos llamaron locos, ya fuimos parias. Ya morimos colgados, quemados y ahogados. Muchos ya fuimos políticamente incorrectos en un océano repetitivo y absurdo que sostenía solamente apego por una forma monstruosa que está hoy en carne viva e infectada por la ignorancia de no saber vivir distinto…

Es tan crudo vestirse en conformidad con todo lo que se espera de ti… Parecer y caminar igualito a todo y diferente a nada. Esconderse en el paño gris oscuro de la soledad por terror a dar un paso al frente y hacerse cargo de que lucir el corazón y vestir el traje de luz, es brillar y que te vean. Porque cada vez que te mostraste, tu historia se hizo dolor y sufriente. Es tan difícil confiar…

El fin de una llama que se extingue, el principio nuevo y su peso. Soporté alinearme a las esferas de cristal y estuve treinta años esperando mi momento, hablando bajo y entre casa. Me basé en un criterio que sólo está en mi alma y que se hace intransferible. Sin importar las etiquetas que carguemos, el camino de alguien se hace fuerte cuando sus experiencias lo sostienen, por eso sabemos reconocer lo verdadero de lo falso y la paja del trigo. En ese territorio, invisible y tan cierto es que el espíritu se templa, porque domó al carácter y a la personalidad para que otros intuyan que por ese lugar, puede andar. Ahí, todos nos vemos y exponemos las reales intenciones.

Ese sentido que me condujo, puede parecer imposible para la mayoría, lejano para muchos y apenas perceptible para otros… La verdad y su rigor… El amor es cierto, se puede vivir en ese estado. Este plano cósmico y terrenal, está amparado por la belleza.

Quiero dejar, cuando toque irme de aquí, la experiencia de un camino lleno de corazón y de canción. Lo voy sintiendo, lo voy inventando mientras lo transito. Lo voy abriendo con uno, con dos o con diez y finalmente, me quedo viviéndolo en la intimidad de mi espíritu, en diálogo permanente con mi alma.

El ambiente está tenso, la atmósfera caliente y pase lo que pase, hoy, mañana o cuando sea, es sano saber que en el fondo de todo, hay una línea constante de calma y serenidad, dándole sentido e imprimiéndole hermosura a la vida. El amor está revelándose adentro nuestro.


Camilo

martes, 14 de enero de 2014

El señor de las sombras

Vengo del vientre de Dios, de ese lugar donde la oscuridad pare la luz. Entre todos los maestros del Universo y yo, no hay distancia. Nuestros corazones laten y desbordan vida al unísono. Es ese manantial el que riega las estrellas y las hace luminarias para que los espíritus vivos y también los muertos puedan danzar y caminar en el más acá.

Cerca, muy cerca de mí, los árboles respiran y yo tomo y me alimento del oxígeno que ellos fabrican. La Tierra levita y gira en el espacio y todo el cosmos es una gran usina de vida. El cielo que la mayoría ve celeste, sé que en verdad es un gran enjambre de ángeles, un cuerpo etérico y uniforme creando al ritmo de Dios.

Las ranas y los sapos pululan por el verde, ponen a las praderas y los montes el zumbido continuo y fino, anuncian que hay vida también en la oscuridad. Le llamo Misterio a la noche, cuando los ángeles abandonan su celeste y se hacen más invisibles de lo común. Estuve entre ellos, responden al canto sagrado y a la activa llamada del corazón.

Es tiempo de autoconvocarnos, de sanarnos todos, de crecer juntos. Es el momento de la llegada, de la majestad, del nuevo reino, celestial y eterno. Es crucial soltar la cruz, es vital volver, recordar, sentir, experimentar y amar. Por sobre todas las cosas, es fundamental entregar la espada, ancha, filosa y áspera que corta la vida y arruina el devenir. Es un tiempo infinito, es un ciclo de amor.

Habrá cadáveres, habrá batallas, habrá tormentas en la Luna y en la Tierra, copiosas, solares y antiguas. Habrá vientos gigantes, ciclones incalculables y rayos desvaneciendo la vanidad. Habrá trofeos perdidos y vacíos para los exitosos, ambiciosos de la fortuna, lobos flacos como hienas cuyos colmillos no se llenan jamás. Toda la mentira será reducida a polvo, son años cargados por la verdad.

No habrá trompetas ni clarines que nos reciban al otro lado del umbral. Las dimensiones son pasajes, rituales, estaciones, estados concientes para vibrar armonía y sintonizar el corazón con el cuerpo del amor. Una escalera colosal, un fino trazo hacia el sol. Un trueno-luz dibujará un manto blanco en la oscuridad de la vida y se abrirán, las alas, el vuelo y la creación. Un destello gigante partirá las aguas en dos hojas de acero y su frialdad nos moverá y limpiará.

Le di mil vueltas al amor, busco la vida una vez más, le doy respuestas al dolor, encontré el sentido y me sacudí el rencor.

Vamos a ver cómo reír será tan lindo en esta ocasión, sin la vergüenza que empaña la mirada y nos hace vivir atrás del temor. Hay que naufragar, dejar, soltar, morir para animarse a despertar y despegar del sueño que se hizo insomnio cansado de esperar que te levantes y lo vayas a caminar.

No hay otra vida, sos existencia, estás aquí, regaláte la oportunidad de ser feliz. Todos somos cuerdas en el arpa de Dios. No te lo pierdas nunca más, ¡todo tiene el don de brillar! 


Camilo

viernes, 10 de enero de 2014

La luz se hace faro

Soy tan hombre como para decir que soy también mujer. Mis ojos se despiertan todos los días y eternamente. Me reconozco delante de nadie y después de ninguno, estoy en todo a la vez. Soy hermano de todos mas empecé por algunos. Soy el primer rayo y voy siempre después de Dios. No veo a nadie antes que a mí y eso no siempre es agradable. Me acuesto y me levanto siempre en las mismas condiciones, conmigo, estando en este cuerpo y… Por eso soy el principal actor en orden de aparición: Dios en mi, siempre es así. Aunque más de una vez no veo el amor ni estando en mi nariz.

El hombre, el rayo, su miedo y amor. El orden, el grito, sorpresas, el mito, la caja, memorias, recuerdos futuros, pasados ya lejos, pasados cercanos que duelen, que hostigan y así a veces, siento que no se puede vivir. Todo está aquí nomás, como sabemos decir nosotros. Sandalias, coronas, espinas, espadas, el oro, el diamante y los pies bajando de la montaña. A veces agrede, a veces molesta y a veces duele. A veces condiciona, a veces revienta, a veces explota.
A veces el agua, a veces me baña, a veces me duele la cruz en la espalda. A veces no quiero… Jamás puedo escapar a mi memoria.

Tomo a mi conciencia, la alcanzo, me agota. Vivo sin tiempo mi vida con ella. Aprendí el ritual, la magia es un truco, sé cuál es la verdad y sé que es la misma para ti, para mí y para todos. ¿Alguien puede prescindir de un abrazo sin morir de soledad?

Soy el primer rayo porque me encuentro con mis manos abrazando la almohada cada vez que abro mis ojos y su luz. Hay una silueta gris cubriendo el ancho río de este cielo y eso no me anima, hoy. Es larga y movediza la sábana del alma, está haciendo lugar para traer aquí toda mi luz. No es fácil gestar, parir y alumbrar mi espíritu aquí. Reluce, encandila, ciega y mi sombra se lava. Baja una, baja dos y mil veces más, hasta que pueda sostener la esencia, la pureza y el sol dentro de mí.

El espejo, mi imagen, su rostro, a veces me encuentro, a veces prefiero salir corriendo de delante de mí mismo. Soy muy pequeño, otras no tanto y de vuelta vuelvo a ser muy chico al lado de los maestros que me alumbran.

Abro los rayos, me duele la carne, pido clemencia, lloro sudor, la frente marchita y la desolación. El ego y sus dientes, mi nombre que muere, el ser que trasciende. Mi voz que declina, un hilo de voz se sumerge y se apaga. Así atravesé el umbral. Floté por el aire, me fui con mi padre y todo se acabó. Fue dura la agonía pero ya estoy en casa. Estar en Dios, un único estado de contemplación. Quizás, la manera más remota y accesible, aquí, sea habitar la esperanza. Eso es lo que llevo en mi corazón.

Tengo planes de verme más libre cada día, eso es lo que me inspira. Planeo volar y traerte conmigo. Hay lugar, las alas se agrandan, sus plumas son luz, la luz se hace faro. Hay dioses corriendo en mis manos. Fuente y luz, vengo siempre del vientre de Dios, soy amante de esa condición, el reducto de fuerza y calor, ese nido oscuro, la firmeza y amparo. El amor primordial.



 Camilo 

jueves, 2 de enero de 2014

2014: Pronóstico de cambio

Empieza a rodar el 2014 y en él se empieza a iluminar el amor. Primero será el fuego y la tempestad del calor de acuario, que a esta altura no es ninguna novedad. Este mes está signado por espacios de poder individual pero algo tosco y terco. Como el disfrute que se interrumpe por los efectos de imprevistas lluvias de verano y que más de una vez nos hace salir corriendo, o en su virtud —y no en su defecto— permitimos que nos moje y nos atraviese.

El calor nos presta la primer voluntad del ciclo, el accionar, pero en conjunción con una individualidad muy marcada, puede llevar a no mirar más allá del ombligo personal o de otra forma, perderse en el enjambre y en la muchedumbre que a veces trae malos humores. Cuidado donde escogemos pasar las vacaciones. Permítanse el sano equilibrio entre el esparcimiento y la auto conexión y contemplación.

Para muchos, este mes será de movimiento hacia los lugares para los cuales se han estado preparando. Es una especie de manifestación del karma o del dharma según los criterios y parámetros sobre los que articulamos el año pasado, de transformación y muerte.

Tanto las lluvias como los incendios internos y externos, serán la expresión de los dolores lavándose en el alma. Se manifestará lo que guarda el corazón y aún no conocemos. El dolor de estar vivos y no saber cómo salir del lugar en que estamos encallados. Enero será intenso y para más de uno, darán ganas de no volver nunca más a la rutina. A ver quién se anima…

A partir de febrero podremos tomar la opción de jugar a que somos libres, creérnoslo y crearlo, habrá espacios liberados para ello. Habrán distracciones de todo tipo que nos pueden sumergir en la dualidad de las vacaciones, la prolongación de las jornadas fruto del carnaval mientras volvemos a dormirnos poco a poco en las jaulas de los horarios, aceptando el trabajo como inevitable. En los horarios nocturnos pueden haber sorpresas, pues las relaciones y su expresión mitad cierta y mitad excitación por las noches de verano —más Piscis al comando—, pueden traer propuestas seductoras que no necesariamente prosperen luego. No desesperarse, si son conducidos a algún lugar, puede ser la punta del hilo de una cadena de acontecimientos que los lleve a nuevos puertos. Hagan prevalecer el criterio, modérense y equilíbrense sin descuidarse, no sea cosa que las experiencias de libertad luego no se transformen en un mal recuerdo. Se estarán moldeando en la atmósfera durante los primeros treinta días del año, grandes oportunidades para todos. No sean ingenuos, pero confíen en la dirección de su sentir.

 En marzo, cuando todo comience a desembocar en la realidad, tendremos a disposición la oportunidad de aumentar el caudal de amor que reconocimos antes o empezar a encasillarnos a la costumbre. Será un buen momento para decidir de qué manera necesitamos fortalecernos, de qué forma queremos acompañar nuestras revoluciones íntimas.

En abril, el fuego de aries y la entrada de tauro nos van a empujar a enfrentarnos por el territorio interior que haya ganado la pulseada. Si escogimos el sometimiento, la vida no nos dará respiro. Nos pondremos excusas y llenaremos las actitudes de argumentos para defender el desamparo y excluir el amor o amaremos los tramos de libertad conquistada con suficiente coraje para proteger esos pequeños avances.

Mayo puede ser un espacio para las confrontaciones y mientras muchos estén retenidos en ellas, otros aprovecharán para ir por más y ganar espacios en su conciencia y corazón.

Durante junio, el preámbulo del invierno y su ingreso nos medirán para ver de qué estamos hechos y cuánto trabajamos hasta aquí. Todavía tendremos un poco de aire —Géminis, invita—, hasta que entre Cáncer y con él, las aguas y el frío —que promete seguir rompiendo barreras históricas—y nos consoliden como ciudad capital más austral del mundo. Será un buen momento para navegar en las emociones y ponerse selectivos a la hora de salir, tal vez se convierta en una oportunidad de dejar la comodidad del hogar sólo para ir a los lugares que le den calidez al corazón y amparo al alma.

El margen entre finales de junio y principios de julio nos va a proponer girar hacia el sur, armonizar nuestra vida y existencia en consonancia con el hemisferio que habitamos. Sugerencia para el solsticio de invierno: participar de encuentros que celebren la entrada al año nuevo según la tierra que habitamos. Si nos tomamos y nos servimos de la energía continental que nos es propia, podremos sentir cómo cambia el alinearnos en conciencia a nuestra verdadera naturaleza. Leo en agosto, va a colaborar para que —introspección mediante— nos conectemos con el fuego interno y sigamos depurando lo que nos separa de conocernos.

Septiembre siempre es un mes “tramposo”, su imagen se pinta de primavera y sin embargo trae grandes coletazos de frío y abundante lluvia. Un buen consejo es aprovechar la energía de virgo para sembrar durante este signo de tierra los sueños vírgenes que queramos cosechar después.

Si nos acogimos al biorritmo natural, al movimiento del sur, a partir de octubre podremos disfrutar el ingreso a cuarta y quinta dimensión que marzo nos dejó. Para este tramo del año, la vida de más de uno se encontrará verdaderamente transformada desde el invierno y será momento de salir a buscar nuevos lugares: mudanzas, cambios de empleo —algunos más radicales y otros paulatinos—, relaciones nuevas o consolidación de aquellas que hayan atravesado juntas el difícil 2013.

Como suele pasar con los últimos meses del año, noviembre puede encontrarnos alistados en la revolución del amor que supondrá el año entero y sus sorpresas o puede aumentar el estrés derivado de la cercanía del cierre del ciclo lectivo.

Para los últimos treinta y un días, se puede esperar que muchos ya estén dentro de la vorágine de las fiestas. Aún así, se notarán grandes vacíos producto de quienes desembarcaron del barco a la deriva que esta forma de vida, extenuada, agotada y absurda propone. Durante las fiestas, muchos decidirán irse a pasar lo más armoniosamente posible a lugares a los cuales fueron súbitamente a explorar en el correr del año y los atrapó y magnetizó. Sitios adentrados en la naturaleza, sin ruidos ni estruendos, que brinden calma y paz. Estas decisiones pueden traer nuevos enfrentamientos en las relaciones familiares producto de la incomprensión. Dependerá qué tan trabajados estén sus corazones para que eso les afecte más o menos.

La revolución que se viene gestando desde hace años, durante el 2014 no será tan sigilosa ni silenciosa. Reaparecerán células dormidas, aflorará la memoria y el recuerdo de quiénes somos y eso hará que se recrudezcan los síntomas de las enfermedades que hemos cargado tanto tiempo. Al ser también el año del fortalecimiento de la red del cielo en la tierra, sí o sí, nuevas voces sostenidas por grupos y sociedad formadas en 2013, tomarán la comunicación para que sus mensajes se derramen hacia aquellos que todavía no ha sido su tiempo.

Será este, un año de esclarecimiento y supondrá aún más fragilidad para lo que viene endeble o determinante para la ruptura definitiva con aquellos márgenes que nos limitan.

¡Bienvenidos al año donde la voluntad de cambio está de parabienes y el libre albedrío comienza a expresarse plenamente! ¡Vamos rumbo a un 2015 de libertad categórica!



Camilo