Se hablaba del frío; polar, glacial. Es casi un fetiche del "Macro", como le suelta siempre Darwin Desbocatti al querido Joel. ¡Es que hace mucho frío! ¡Mucho! Resulta que "el Sueco" -Ricardo- le tiró a su compañero, palabras más, palabras menos: "Esto no es nada. Esto es una primavera en comparación con lo que se viene". ¿Primavera, Sueco? Te pregunto. No sé si alguien habrá registrado ese comentario al barrer, pero, o este muchacho está muy conectado o están contando con informaciones que en definitiva, no están en condiciones de promover.
Así como las películas de cine "Catástrofe", los otros derivados del arte, exponen en sus trabajos y obras, aquella conexión que todos tenemos con el mundo espiritual. La espiritualidad bien entendida, a mi sano juicio, es la que hoy ofrece un panorama que se disloca de las estructuras comunicativas ordinarias. En esa conexión, quienes hacemos arte de una forma u otra, "bajamos" datos que nos habilitan desde ese lado más sutil. El cine, por ejemplo, es una advertencia -una más- de las posibilidades por venir. Entre la acentuación de los sucesos que hoy se corean y se conectan perfectamente con los canales a los cuales hoy todos tenemos acceso y la atenuación de los acontecimientos por el trabajo de miles de seres en conciencia, me parece que se está dibujando esta realidad. Hace mucho escuché que un mínimo de personas trabajando en la dimensión conciente, modifican las cosas que en este momento nos suceden o nos invaden. El número necesario son unas 80 mil, y se estima que ya somos -humildemente, pero permítanmelo- unas 140 mil e in crescendo. Se me van los títulos del cine en cuestión, solo recuerdo ahora "El día de la Independencia" y"2012". Esta última, no la vi. Creo, por no decir estoy convencido, que aquel film estadounidense, manifiesta el ocultamiento de tantas y tantas cosas a las cuales los gobiernos tienen acceso, saben y han decidido simplemente callar. El argumento es siempre el mismo, evitar los estados de caos.
La desclasificación de archivos no es únicamente un axioma de wikileaks, la desclasificación de archivos, informaciones y otros conocimientos se están produciendo en todas las esferas. Brotan por doquier. Brotan de la tierra las manifestaciones más agudas, vienen a cerrar historias, a reparar -si cabe el término para algunos casos recientes- historias. Se abren puertas por todos lados. En modo alguno me animaría a adivinar si esto es una política de las grandes administraciones gubernamentales a conciencia e intentando avisar de a poco o si es de verdad que se filtran por error. Creo que si algo caracteriza a la administración de estos archivos, es el rigor para guardar la verdad. Así que me inclino a pensar que es ex profeso y en cuenta gotas, aunque la canilla está ajustando su presión, haciéndola corriente.
Otro dato de la realidad. Un tipo en un banco pidió autorización para acceder a un préstamo por unos $30.000 a un interés gigante, de un poco menos del doble. De regalo un televisor LCD -no sé si es exacta la tecnología, poco importa- con DVD incorporado. El oficial de cuentas comenta que al retirarse con la efectivización del dinero, el feliz cliente lanzó: "Total, esto se va al carajo. Así que se lo van a cobrar a..."
También de esto quiero hablar. No es la primera vez que escucho algo al barrer semejante. En verdad a esta altura resulta moneda corriente. Lo he escrito en notas anteriores, lo escucho a Darwin día por medio tirando dardos similares. ¿Cuánto falta? ¿Cuánto queda de esta mentira? ¿Cuánto hasta que los sistemas queden inoperantes demostrando su fragilidad verdadera? El hombre a llevado su omnipotencia y la llevará hasta el límite de sus días. "Una explosión natural hará una gran selección", cantaba hace unos años Gustavo Cordera a bordo de Bersuit Vergarabat. Las explosiones nos rodean, parpadea el mismo Universo. Es una colisión sistemática que nos hace saltar de nube en nube buscando no pisar en falso, escapar del borde, amagarle al precipicio. Calores dragones -para el Norte-, dragones fríos -para el Sur-, al decir del Indio hace tres décadas, hoy lo parafraseo. El cosmos nos invita, quema sus mejores naves y usa sus mejores fuegos de artificio, pero para disfrutar de esta "noche de las luces", se requiere oscuridad, se precisa que la noche se vista más nocturna que nunca. Quizás el frío cale hondo, quizás... quizás la noche se haga extensa, quizás. Pero quizás sea la impostergable oportunidad de reunirnos sin excusas, sin alternativas, enteros, abrazados entre nosotros, a la conciencia y al amor. Tal vez la oscuridad se prolongue para entrar en los fotones, en ese cinturón e ingresar en este amanecer cercano, de luz del color del cristal. Ojalá, como dice Drexler, sean solo doce segundos de oscuridad.
Camilo Pérez Olivera
Ensayando otra manera de vivir¡!

